Leer
significa interactuar con un texto, comprenderlo
e interpretarlo. Cada libro puede significar cosas diferentes para
cada persona en función de su estado de ánimo, su predisposición a
la lectura, sus características psicológicas, etc. Se ha demostrado
que los hábitos lectores no solo mejoran las áreas del cerebro
dedicadas a la lingüística, sino también enriquecen las áreas de
la competencia matemática, las habilidades verbales, sociales,
creativas y emocionales.
Leer es una actividad beneficiosa
para el ser humano, no solo para ampliar tu vocabulario sino porque
gracias a la lectura te transportas a nuevos mundos imaginarios dónde
puedes desconectar de realidad social.
Para los niños, leer es una tarea
que les resulta aburrida por ello hay que diseñar estrategias que
les ayuden a familizarizarse con los libros desde las edades más
tempranas y que, de este modo, despierten gusto y placer por la
lectura. El entorno sociocultural del niño es muy importante para la
creación de buenos hábitos lectores puesto que los niños aprenden
casi todo por imitación.
A los más pequeños les gustan las
marionetas, los peluches y los muñecos por eso, una buena forma de
acercarles a la lectura es realizar dramatizaciones con los
personajes del cuento que han leído.
A modo de conclusión, puedo resumir que los jóvenes de hoy en día leen menos que los jóvenes de hace diez años, pero se ha demostrado que se ha producido un aumento del número de jóvenes lectores desde hace dos años. Sin embargo, una de las causas de que los jóvenes no lean demasiado son los videojuegos y su uso masivo. Por ello los padres tienen que ser conscientes del tiempo que emplean sus hijos jugando a videojuegos pudiendo establecer
horarios de uso para evitar crear adicción a ellos.
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